Historia del frigorífico

Antes de empezar a hablar del frigorífico actual, que hoy ocupa nuestras cocinas, vamos a intentar comprender, mediante enfriadores muy populares, cómo es un intercambio de temperatura.

Veamos cómo funciona un botijo. Un sistema muy popular, pero quizá sea un desconocido para muchos. ¿Por qué está fría el agua del botijo?. La clave es la porosidad del material del que está construido. Una pequeña parte del agua que contiene el botijo es exudada al exterior (por eso los botijos no se esmaltan). El agua del exterior del botijo se evapora fácilmente, gracias a la cesión de calor que ofrece el agua del interior. De éste modo la temperatura interior desciende. Cuanta más agua se exuda al exterior, más se enfría la del interior, de modo que dejar el botijo al Sol, es mejor idea que ponerlo a la sombra.

Antiguas formas de conservación, pero no tan lejanas en el tiempo, puesto que aunque existen desde los tiempos romanos, se han utilizado hasta mediados del siglo XX, son los neveros. Eran construcciones de piedra, con un pozo con paredes de contención, en el que se recogía la nieve durante el invierno para conservarla hasta el verano y allí poder guardar los alimentos. También solían mezclar la nieve con paja, pues así conservaba el frío durante más tiempo. Lógicamente, no estaban en el interior de las viviendas, ni  mucho menos dentro de la cocina.

Fue William Cullen, en 1755 quién realizó un experimento con diétil éter como líquido refrigerante y una máquina de vacío. Éste médico escocés, tenía a un paso la invención del frigorífico, porque consiguió, por primera vez, la producción de hielo de forma mecánica. Sin embargo pasó casi un siglo, hasta la verdadera invención de éste electrodoméstico.

Entre tanto surgieron los conocidos como “armarios de nieve”, que eran armarios con un compartimento donde se colocaba hielo al que se le añadía sal. Éstos artefactos, ya formaban parte del mobiliario de cocina.

Cullen consiguió la evaporación de una sola vez, produciendo hielo. Se trataba de conseguir esa evaporación del líquido refrigerante, de forma continuada. Se ideó un circuito que captaba el calor del interior y se disipaba al exterior. Un intercambio de temperatura que permitía enfriar el interior.

Hacia 1879 salió al mercado el primer frigorífico doméstico mecánico, que funcionaba con amoníaco y una bomba da vapor. En 1923 se inventó el frigorífico eléctrico, que fabricó en serie Kelvinator, dos años más tarde.

Hacia 1930 se sustituyeron el amoníaco y ácido sulfúrico (bastante tóxicos), por Freon o R-12. Éstos compuestos conocidos como CFC, en la actualidad tienen un uso restringido según el Protocolo de Montreal, por ser los principales responsables de la destrucción de la capa de ozono.

No hace falta decir, lo que supuso la incorporación de éste electrodoméstico, en nuestras cocinas. La posibilidad de mantener los alimentos frescos y su larga conservación.

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