La cata, fase visual

cata_vinos_fase_visual-300x199En la cata, la vista es el primer sentido que intervendrá. El examen visual nos revela aspectos del vino tan importantes como su transparencia y su color. La intensidad y el matiz, el tono, nos proporciona una información muy importante a cerca de su evolución y podemos estimar su cuerpo y fuerza. La vista nos predispone y nos alerta si el vino es turbio o tiene un color anormal.

La cata a ciegas es un ejercicio muy interesante. La tarea de distinguir un rosado de un blanco seco, no es fácil. Con la vista también se capta la fluidez del vino y si es de aguja o gasificado y la capilaridad en las paredes; si el vino llora o tiene piernas. Las lágrimas son residuos líquidos del vino y que se forman en las paredes de la copa al girarla; tienen una estrecha relación con el grado de alcohol y la glicerina.

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La limpidez o ausencia de enturbiamiento es parte del aspecto del vino. Para determinarla, hablaremos de un vino más o menos brillante, límpido, transparente o claro, opalescente y finalmente turbio. La limpidez se ha de mirar al trasluz; si hay partículas las veremos igual que se ve el polvo en suspensión en el aire. Si la impureza es de aspecto lechosa o aparece como una nebulosa, se trata de elementos coloidales.

El color depende de la variedad de la vid, del proceso y la edad del vino. Dentro de esto, diferenciaremos entre la intensidad y el matiz o la tonalidad:

La intensidad cromática del vino viene definida por los pigmentos, responsables del color en los vinos antocianos y flavononas. La intensidad será: pálida, ligera, débil, fuerte u oscura.

El matiz es una precisión ligada al color; mientras la intensidad de un vino nos revela la riqueza del vino, el matiz, nos desvela su edad.

-El color básico de un vino blanco, es el amarillo y los distinguiremos por las tonalidades que se superponen, como el verde en los más jóvenes y el marrón en los viejos. Si el color es de un amarillo verdoso se corresponde a los blancos jóvenes, sin embargo si es amarillo dorado, se trata de un vino más maduro, incluso con más grado alcohólico. Si el matiz es caoba, ámbar o miel son vinos blancos oxidados y decrépitos; poco aconsejables para un consumo agradable.

EFERVESCENCIALa tonalidad de los vinos, varía según la cepa, tiempo de maceración de la uva tinta en el mosto y de a edad. Un vino rosado de una uva Garnacha, muestra el color de una rosa fresca y viva. El rosado de corta maceración resultará más claro, más gris. Entre el rosa y el rojo, encontraremos una gama de componentes azulados, para los rosados, que se corresponden al Cabernet Sauvignon y alguna otra variedad que tiende a los anaranjados de los rosados más maduros. La tonalidad del vino tinto es principalmente el rojo. El color de un tinto dependerá de la evolución de los antocianos. Si el vino es joven, los antocianos están libres son aulados y el vino presenta un tono violáceo, en su mezcla con el rojo. Con el tiempo, los antocianos, se unen a los taninos, dando tonos marrones, cobrizos, amarillentos y dorados. Este conjunto en total, tiende a resultar colores teja y ladrillo. De manera que si el vino es violáceo, granate, púrpura, o rubí, es un vino joven. Si es cereza o bermellón, es un tinto maduro. Para finalizar, si el tono es teja o yodado, son vinos de edad, pero si son color ladrillo, hablaremos de un vino de considerable edad y muy nobles.

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